La campaña anual de mantenimiento de infraestructuras y zonas naturales para la prevención de incendios forestales ya está en marcha en distintos puntos de la provincia de Alicante. La Generalitat Valenciana ha activado estos trabajos aprovechando los meses de menor riesgo, con el objetivo de llegar al verano con el monte preparado y reducir la propagación de posibles fuegos.
En el caso alicantino, las brigadas especializadas están actuando en enclaves del interior como Castell de Castells e Ibi, zonas con una elevada masa forestal y una orografía que complica la extinción en caso de incendio. Las tareas se centran en la limpieza de fajas auxiliares junto a pistas forestales, el mantenimiento de puntos de agua para extinción y la mejora del entorno de observatorios forestales, infraestructuras clave para la detección temprana.
El dispositivo, coordinado por la Dirección General de Prevención de Incendios Forestales y ejecutado a través de la empresa pública Vaersa, está formado por alrededor de una decena de brigadas distribuidas por toda la Comunitat Valenciana. En la provincia de Alicante, estos trabajos tienen especial relevancia en municipios del interior y de montaña, donde el riesgo se incrementa por la continuidad del combustible vegetal y la cercanía a espacios habitados o de uso recreativo.
Además de las actuaciones actuales, la Generalitat ha hecho balance del esfuerzo realizado durante 2025 en materia de vigilancia y prevención. El Servicio de Vigilancia Preventiva desarrolló más de 125.000 actuaciones de detección e intervención temprana entre enero y mediados de octubre, periodo que coincide con la parte más crítica de la campaña de incendios.
En el apartado económico, la inversión destinada a este servicio superó los 18,3 millones de euros, un 10,5 % más que el año anterior, junto con un refuerzo de medios humanos y técnicos. Este despliegue permitió, entre otros resultados, informar a más de 46.000 personas sobre normativa y riesgos en el entorno forestal y detectar cerca de un centenar de incendios en fases iniciales.
Con estos trabajos, que continuarán hasta el próximo mes de mayo, la administración autonómica busca llegar al verano con las infraestructuras preventivas en condiciones óptimas, un factor clave para minimizar daños en una provincia como Alicante, donde cada año miles de hectáreas de monte conviven muy cerca de núcleos urbanos y zonas turísticas.



