El temporal de lluvia que ha cruzado la provincia en plenas fechas navideñas ha sido recibido como una bocanada de aire fresco por el sector agrario. Tras un otoño marcado por la escasez de precipitaciones, el agua caída en las últimas horas ha servido para recargar suelos y devolver algo de optimismo a agricultores y ganaderos alicantinos.
Desde ASAJA Alicante destacan que se ha tratado de lluvias bien repartidas y, sobre todo, suaves, lo que ha evitado problemas de erosión y ha permitido una mejor absorción por parte del terreno. Un escenario especialmente favorable para los cultivos de secano y para los cultivos de invierno, muy dependientes de este tipo de episodios.
Las mayores cantidades se han registrado en el norte de la provincia. En la Marina Alta se han alcanzado cifras muy elevadas, con acumulados que han rondado o superado los 100 litros por metro cuadrado en municipios como Pego, Xaló o Alcalalí. También la Marina Baixa ha recogido valores importantes, con medias cercanas a los 75 litros, consolidando una de las zonas mejor paradas por el temporal.
Más al sur, las lluvias han tenido un impacto especialmente significativo en comarcas tradicionalmente castigadas por la falta de agua. En la Vega Baja y el Baix Vinalopó, donde cada episodio cuenta, se han medido entre 40 y 50 litros por metro cuadrado en municipios como Elche, Torrevieja, Guardamar u Orihuela. En el caso de Elche, la jornada ha pasado a los registros históricos por la intensidad del episodio y las bajas temperaturas asociadas.
En el interior, L’Alcoià ha recogido en torno a 65 litros de media, una cifra muy valorada para el cereal de secano, mientras que en El Comtat los registros han sido algo más moderados, aunque igualmente beneficiosos. El Vinalopó, en cambio, ha sido la zona donde menos se ha notado el temporal, con valores más discretos, especialmente en el Alto Vinalopó.
El único punto negativo señalado por el sector es el parón obligado en algunas campañas de recolección. El terreno embarrado dificulta estos días la entrada de maquinaria y trabajadores en cultivos como el olivar, los cítricos, la uva de mesa o las hortalizas, justo en un momento de alta demanda por las fiestas. Aun así, el balance general es claramente positivo y el sector confía en que unos días de sol permitan retomar la actividad con normalidad.
Más allá de las cifras, el episodio deja un mensaje claro en el campo alicantino: el agua sigue siendo el factor clave para la supervivencia de muchas explotaciones y, cuando llega en el momento adecuado, se convierte en el mejor regalo posible para una agricultura que sigue lidiando con la incertidumbre climática.



